La Voluntad Divina se oculta bajo la sombra del deber de cada instante

Hno. Estalislao José

Un Joven Heroico Desconocido

HERMANO ESTANISLAO JOSÉ (1903-1927)

Tomado del Libro:

UN JOVEN HEROICO DESCONOCIDO
Escrito por el Hno. Ginés de María Rodríguez, f.s.c.


CAPÍTULO XII

Algunos pensamientos de los muchos que dejó escritos el Hno. Estanislao.

Antes de proseguir la vida de nuestro héroe, paréceme conveniente transcribir algunos pensamientos de los muchos que dejó escritos en estos primeros años de su vida religiosa, los cuales reflejan perfectamente la línea que va siguiendo, según las instrucciones que la divina Madre, encargada de formarle, le va dando. Son ideas sublimes que parece increíble salgan de la pluma de un novel…

“Evitaré el pecado venial deliberado porque disminuye las luces de Dios en mi alma. Para ello amaré el sufrimiento por tu amor, Jesús mío, y por amor a nuestra benditísima Madre. Os pido me deis la muerte mil veces antes que cometer un pecado venial.”

“Vos fuisteis el varón de dolores, Hermano mío, y cuando esté triste miraré al crucifijo y con voz del corazón te diré: Ilumíname y dime lo que debo hacer.”

“Graves cadenas son prometer algo a Dios y no cumplirlo, porque más estrecho es este contrato de fidelidad, que el del dinero… ¡Paga lo que prometiste!

“Para vivir con Jesús que quiero sea mi pasión dominante, tengo que morir a mí mismo, porque donde está Jesús, todo tiene que ser luz, gracia, silencio, abnegación: ¡lo que es un Sagrario!”

“Jesús es mi principio, Jesús mi fin, Jesús para mí y yo para Jesús. Para eso tengo que negar en todo mi propia voluntad y cumplir la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es una paz que el mundo no puede dar.”

“Jesús no habla sino a corazones puros. Jesús se sujetará a mí, como si fuese mi esclavo, si yo no le pongo obstáculos. Cuando niego mi voluntad, Jesús mora en mí como en el más majestuoso trono que puede el pensamiento imaginar. Mi voluntad será para Jesús, y no habrá jamás quien me pueda separar de su amor.”

“El amor hacia mi Jesús es tanto más grande en mí, cuanto yo mortifico mi propia voluntad. La propia voluntad hace más daño que todo el mundo junto.”

“La mayor mortificación y que más quiere Jesús de mí, después de mi propia voluntad: Continuo silencio, altos pensamientos y unión con Él.”

“Miraré todo lo que no me lleve a Jesús como a una cosa encendida, inflamada, que se huye de ella si no se quiere perecer. La voluntad divina se oculta bajo la sombra del deber de cada instante.”

“La perfección no consiste en conocer la voluntad de Dios, sino en seguirla. La perfección está vinculada según que corresponda o no, a la voluntad y órdenes de Dios.”

“No tendré nunca verdadera paz en tanto que no me deshaga de todo lo creado porque no hay paz sino a la sumisión a la acción divina.”

“La conformidad a la voluntad de Dios hace encontrar en este mundo un paraíso anticipado.”

“Todo el mérito de mis obras está encerrado en el abandono que hago de mi voluntad a la voluntad de Jesús.”

“Jesús descarga en los corazones puros, abandonados a su voluntad, todo cuanto posee, y después, Él mismo.”

“Jesús cuando se ha dado a un alma, jamás deja de obrar interiormente en ella. Tiene preparadas gracias innumerables a las almas que ya no se poseen, sino que se han abandonado a Él.”

“Jesús se revela a las almas según que éstas le sirvan con más o menor fervor. El aprovechamiento del momento presente, cumpliendo la voluntad de Dios, es una fuente siempre llena de gracia y santidad.”

“Jesús guía por si mismo a las almas que se abandonan a su gobierno: Déjame obrar en ti, porque te quiero para grandes cosas, me dijo.”

“Jesús hace maravillas con las almas abandonadas totalmente a su gobierno. Siempre quiere vivir en unión con Jesús, tengo que hacer de mi vida una continua mortificación, sobre todo de mi propia voluntad.”

“Con la gracia de mi Jesús quiero alcanzar completa victoria sobre mi mismo: morir, morir, morir por amor a mi Jesús en una cruz antes de desagradarle.”

“Consintiera estar penando eternamente antes que ofender a Jesús. Jesús mío, morir mil veces, antes que ofenderos con imperfecciones voluntarias.”

“El penar por no haber ofendido a mi Jesús, ya sería un verdadero gozo; la verdadera alegría está en sufrir por Jesús y con amor.”

“Todo lo que no es Jesús y no me lleve a Él, lo miraré como estiércol: Jesús en el Sagrario de la Iglesia y en el Sagrario de mi pecho, y eso me basta.”

“Marcha de ahí, mundo con tus vanidades, que yo ya no te quiero ver. La preocupación mía, y a quien quiero agradar en este mundo, LE llevo en mi pecho: el mundo me está crucificado a mí y yo al mundo.”

“¡Oh mundo! ¡mundo traidor, que estás en las tinieblas, sólo sabes la maldad! Y el amor a tu Criador ¿Dónde está?”

“El horror que tengo al mundo quiero convertirlo en amor para con mi Jesús. Jesús mío, quiero que mi vida sea una inmolación continua, consumiendo mi cuerpo en reparación de tantos pecados como se cometen en él. No cesaré de decir: Al Rey inmortal sea dada la honra y la gloria por todos los siglos de los siglos.”

“Jesús mío, haced de mi cuerpo tajadas por manos de verdugos si así reparo más: sufrir por vuestro amor y ser despreciado es mi deseo. Con que, Jesús mío, adelante con la cruz, que yo siempre la besaré.”

***

Son tales los sentimientos y afectos santos vertidos en los escritos del Santo Hno. Estanislao que no dudo verlos publicados algún día en un librito aparte, algo así a la Imitación de Cristo, de Kempis, o CAMINO, de Escrivá. Pero en esta obrita sobre su vida, modelo de generosidad, no podían faltar algunos, como los expuestos, y otros sobre la devoción a la Virgen Santísima que ponemos a continuación para completar este edificante capítulo.

“Jesús mío, dice, el amor no tiene límites, quiero ser lo que Vos queréis de mí, un ángel reparador, y cada día más y con más amor. Dadme lo que más sea de vuestro agrado, si la muerte, venga la muerte, venga aunque sea crucificado; si tribulaciones, vengan como Vos dispongáis. Sólo os pido para mí tres cosas:

1ª AMAR con delirio a nuestra bendita Madre, amarla hasta unirme a ELLA con el dolor y la tribulación, no en el gozo, Jesús mío, porque el tiempo es para trabajar y sufrir; para descansar, es la eternidad.

Quiero ser la flor reparadora de mi Madre; si no tengo filial amor a mi bendita Madre, no perseveraré en mi vocación.

“Si dejo de amar a María Santísima soy un condenado: mi Madre, por su misericordia me libra de todo tropiezo; si dejo de amarla, dejo de ser hombre predestinado.”

“Sin amor a la Madre, no hay verdadero amor a Jesús. El que dice que ama a Jesús sin haber amado antes a su Madre, no lo creo, eso es ilusión; nuestra Madre sí que nos conduce y nos estrecha, nos hace poseer a Jesús pero para eso hay que amarla antes a ELLA.”

“Nadie ama verdaderamente a Jesús sin ir antes a su MADRE.”

“Amo a María soy predestinado; no la amo, condenado.”

“Desde el momento que abandono mis prácticas de devoción a la Madre, peligra mi vocación, y si continúo sin ella, peligra mi salvación.”

“Amo a mi Madre: ¡me salvo! ¡¡No la amo, me condeno!!”

“Si amo a María con amor tierno, seré dichoso por una eternidad. ‘Oh eternidad, eternidad!”

2ª cosa que te pido, Jesús mío, HORROR sin límites al pecado. El pecado será siempre mi mayor enemigo. Consintiera estar penando por una eternidad antes que ofenderos. ¡Pecado, marcha de mí! Que no te quiero ver… ¡Pecado! ¡Qué palabra tan horrible! Morir mil veces antes que pecar… ¡Qué horror! Mi Jesús se ve obligado a rechazar a las almas que crió con infinito amor. Las crió para ser fieles amigas y se ve obligado a rechazarlas para siempre: “Apártate maldita”…

Un Dios que echa la maldición a un alma y la precipita en los infiernos por una eternidad. ¡Oh eternidad!…

3ª cosa que te pido, hermano mío: AMOR sin límites a la vocación, y desprecio al mundo pecador, la muerte mil veces, antes de ir a él.

Para conservar la vocación que tanto amo, debo orar. Si dejo la oración, dejo de ser Hermano. En la santa meditación es donde se adquiere el valor, la alegría, la fortaleza para perseverar y triunfar de los enemigos de nuestras almas.

El Hermano que no ora lleva el nombre, pero no es Hermano. El que no ora, se debilita, muere; el que ora se nutre, se fortalece, triunfa.

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Del libro, Hermano Estanislao José, aquí publicado:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/hno-estanislao-jose/

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