“El Señor me permite que le diga que está sacramentalmente en su pecho.”

Hno. Estalislao José

Un Joven Heroico Desconocido

HERMANO ESTANISLAO JOSÉ (1903-1927)

Tomado del Libro:

UN JOVEN HEROICO DESCONOCIDO
Escrito por el Hno. Ginés de María Rodríguez, f.s.c.


CAPÍTULO XI

Pasa a ser el 1º de la fila.- Otras almas eucarísticas.- Ve los pensamientos de todos.- Ejemplos innegables.

Ya dijimos que el día de la Purificación le colocó la Madre el primero en la fila de las almas eucarísticas viadoras. Le costó mucho llegar a este puesto pues vivía entonces una monja, creo que fundadora de una nueva congregación, cuyo nombre no debo decir porque era española, y no sé si vive todavía, aunque se han pasado cincuenta años, y era muy santa monja (el que copia este precioso opúsculo, se permite opinar que la citada monja muy bien pudiera ser la Madre Ángeles Sorazu, Concepcionista Franciscana, nacida en Zumaya- Guipúzcoa- en 1873 y murió en el convento de la Concepción de Valladolid el 27 de agosto de 1921). No lo he visto escrito en sus cuadernos, pero a mí me dijo donde vivía y cómo se llamaba. Tuvo deseos de hablar con ella, pero creo que no llegó a efectuarlo. —Hubiera sido una entrevista semejante a la de Santa Teresa con San Juan de la Cruz. Pues bien la pasó en la fila, es decir, que el amor y la entrega incondicional le puso el 1º de la fila.

¡Señor!, como se cumple tu palabra, pues el que era el último en los estudios, era el primero a tus ojos. “Los últimos serán los primeros.”

Recuerdo que el buen P. Cándido Basabe S. J. de quién ya he hablado y que fue uno de sus directores espirituales, quiso comprobar si era cierto que veía esas filas de almas eucarísticas y le llevó a Vitoria donde él dirigía a una muchacha, criada de servir, que comulgaba todos los días y aseguraba sentir la presencia permanente de Jesús Sacramentado en su pecho.

Esta Padre presentó al Hno. Estanislao, al mismo tiempo, a tres muchachas, una de las cuales era la que tenía el favor eucarístico. El Hno. enseguida que las vio, distinguió la joven que llevaba continuamente en su pecho la sagrada Hostia y la habló en particular algunas palabras, mensaje de la Virgen, animándola a seguir con fidelidad el camino emprendido hacia la santidad. Así me lo contó el P. Basabe, después de muerto el Hermano, en una confidencia que tuve con él.

En sus escritos refiere el Hermano otra entrevista que tuvo con una monjita favorecida, a quien veía en la fila; se me adelanta, dice, y me habla en estos términos: “El Señor me ha hablado de Vd. y ahora me permite que le diga que está sacramentalmente en su pecho.” Yo la pregunté si le veía y me contestó que NO, pero que le habla con frecuencia y la mueve en todo. Me dijo también que está encargada de los párvulos y que Jesús le ha prometido que al hacer estos la Primera Comunión se quedará en algunos de ellos. Entusiasmada me dice: “Trabajaremos con ardor por la gloria de nuestros amados. Un alma eucarística debe tener grandes deseos y prestarse con abnegación para todo”. Esta monjita tenía un puesto muy adelantado en la fila.

***

Voy ahora a referir yo, Hno. Ginés de María, algunos casos personales como si los dijese en la presencia de Nuestro Señor Jesucristo

1. Éramos escolásticos. Una noche tuve yo un sueño malo. Después de la meditación de la mañana teníamos media hora de estudio antes de la Misa. Estábamos en la sala de la Comunidad y no bajábamos de 80 los escolásticos. Yo, sentado en mi bufete aparentaba estudiar, pero no estudiaba sino que estaba pensando el sueño y en decidir si bajaría o no, a la capilla a confesarme para mayor tranquilidad mía. En esto viene por detrás el Hno. Estanislao y me dice: “Deje Vd. eso, que no es pecado, vaya a comulgar tranquilo.” Excuso decir la impresión profunda que me produjo.

2. Era a fines de mayo, recibo una carta de mis padres en la que me comunican el fallecimiento de mi hermana Florentina. Era mi hermana mayor, yo soy el benjamín de la familia, y la quería mucho porque de niño ella me aseaba, vestía, etc. Y me salieron unas lágrimas que no podía ver nadie, porque estábamos cada uno en una cosa, y yo estaba en la fila 1ª de la sala, y el Hno. Estanislao en la 8ª o 9ª fila. Yo sufría pensando en mi pobre madre… En esto viene el Hno. y me dice: “No llore, que su hermana se ha salvado; está en el purgatorio. Luego hablaremos.” ¡Pero qué sabía él si yo tenía una hermana y que se había muerto, etc. etc.!

Mi alma pasó en un instante del llanto al gozo. Después me dijo cómo era mi hermana, de qué había muerto, por qué estaba en el purgatorio y otras cosas ciertas, que yo sabía por ser cosas de familia. También me dijo que estaba en el purgatorio porque se quejaba de la Divina Providencia por haberla dado aquella enfermedad que la tuvo 14 años hecha una piltrafa, como la del evangelio… Todo era exacto. En fin me dijo que la sacaríamos del purgatorio si hacíamos los dos un viacrucis fervoroso. Era el primer viernes de junio, hicimos el viacrucis y la vio entrar en el Cielo y colocada en trono bien alto. Extrañado de que recibiera tanta gloria, la pregunté la causa y le contestó que por rezar todos los días el rosario en familia.

Estas cosas tan secretas reveladas por un amigo querido en trances dolorosos, me produjeron un efecto religioso trascendental y una seguridad, para mí infalible, de que eran ciertas las manifestaciones sobrenaturales que tenía nuestro Hermano Estanislao José. Pero por ser tan amigos pensé si veía mis cosas, y no la de los demás. Pues uno de aquellos días estando de paseo a orillas del rio Oroncillo, le pregunté si veía todas las almas como veía la mía. Y me contestó afirmativamente y que sabía quien estaba en gracia, quien en pecado y lo que pensaban todas y que tenía que tener mucha prudencia para hablar, entonces le pregunté:

3. ¿Qué pienso yo ahora? Y me contestó: “Que soy un santo extraordinario”. Y era verdad. Después le dije: ¿Qué piensa ese hermano que está ahí solo? Y me contestó: Tal cosa. Vamos a verlo, le dije. Nos acercamos y le dice: “Hermano Ismael, está Vd. muy preocupado `por “tal cosa”… Y el Hno. reaccionó rápidamente, diciendo: “Hno. Estanislao, veo que es Vd. profeta; es cierto estaba preocupado con ello.” Soy testigo ante Dios nuestro Señor, que así sucedió.

4. Como se repetían estas cosas extraordinarias, tan sobrenaturales, determiné yo, sin decir nada a nadie, escribirlas por mi cuenta y riesgo en el cuaderno de notas que yo llevaba. Y en efecto, empecé a hacerlo con toda sinceridad esmero posible para que un día sirviese para dar gloria a Dios, que hace estas cosas con sus santos. Pero a los pocos días cuando ya llevaba escritas de 20 a 24 páginas, viene a buscarme como de costumbre, y muy serio me dice: “Está Vd. escribiendo las cosas que yo le digo en confianza; no lo haga y rompa lo que ha escrito.”

Yo le dije, despistando la verdad, que yo no había escrito nada. Pero él replicó: “No mienta”. No le hice caso y seguí escribiendo todo lo que me había impresionado y que yo creía había de dar mucha gloria a Dios.

Dejó de venir a verme y pasada una semana nos encontramos en la escalera del coro y me dice muy serio: “Si no rompe todo lo que ha escrito de mí, no le vuelvo a decir una palabra.” Yo no le contesté, pero no le hice caso, pues tenía la convicción de que estas maravillas debían escribirse y decirse a todo el mundo. Pasaron varias semanas y no venía a verme, antes huía de mí.

Viendo que su silencio se prolongaba demasiado ( y se hacía mas largo por el amor que nos teníamos) ya un día, después de orar y pedir perdón a los Corazones Eucarísticos, arranqué las hojas que había escrito y las rompí.

¡¡Maravilla!! Aquella tarde vino a buscarme, y sin decir palabra de mis escritos, empezó a decirme cosas nuevas. Excuso decir que ni yo, ni él, sacamos a relucir los escritos ya destruidos. Creo que aquella mentirilla no me la tendrá el señor en cuenta.

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Del libro, Hermano Estanislao José, aquí publicado:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/hno-estanislao-jose/

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Una respuesta a “El Señor me permite que le diga que está sacramentalmente en su pecho.”

  1. Mª del Carmen dijo:

    ! Que maravilla de alma ! gracias, gracias por darla a conocer. Tenia unos dones singulares y poco comunes pero las ansias de amar y darse es lo que realmente nos debe mover.
    seguid en esta linea, nos ayuda a en el caminar porque el Evangelio es el mismo ahora y siempre y estos ejemplos nos conducen y reconducen al correcto sendero.
    Mº del carmen .

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