Y yo veía una custodia pequeña que me metían en el pecho y se colocaba en ella la Hostia Santa

Hno. Estalislao José

Un Joven Heroico Desconocido

HERMANO ESTANISLAO JOSÉ (1903-1927)

Tomado del Libro:

UN JOVEN HEROICO DESCONOCIDO
Escrito por el Hno. Ginés de María Rodríguez, f.s.c.


CAPÍTULO VIII

Marcha ascendente de este paladín de la espiritualidad.- Pedagogía de la Madre.- Presenta sus deseos santos.- El favor eucarístico visible.- Presencia continua de la Madre.

Asombrados hemos visto la marcha ascendente de este joven hacia la meta de la perfección. Apenas lleva un año en la vida religiosa y le vemos encendido en amores eucarístico-marianos. Las manifestaciones de los Corazones Eucarísticos, como quieren Ellos que les llame, han transformado su corazón, le han puesto al rojo vivo, en un estado abierto plenamente a la gracia, en un estado de heroísmo permanente.

¿Y quién le ha llevado por estos derroteros de tanta perfección?

Ya lo hemos dicho, el amor a la Madre divina, la devoción tierna y agradecida al Corazón Eucarístico de María; así quiere la Señora que la llame, y que todos la llamemos así: CORAZÓN EUCARÍSTICO DE MARÍA.
Y a su divino Hijo: CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS. Ellos han de ser ya el centro de las actividades espirituales, el objeto de las ilusiones de esta alma generosa en extremo. Decía San Pablo: “¿Quién me separará del amor de Cristo? Y el Hno. Estanislao José dice, con énfasis de enamorado: “¿Quién me separará del amor a los Corazones Eucarísticos de Jesús y María?

En los momentos más solemnes de su vida siempre los junta porque así se lo mandan Ellos, y no tiene otro afán, ni otra ilusión que darlos a conocer, que enseñar a amarles, servirles, reparar las blasfemias de los hombres y entregarse a Ellos con la máxima generosidad.

Nos preguntamos, ¿qué pedagogía ha empleado esta Madre divina para hacer tales transformaciones en tan breve tiempo?

¡Oh, la MADRE, la MADRE! Si comprendiésemos los métodos eficacísimos que tiene para obrar en los hijos que se la entregan… Las almas que saben y quieren consagrarse, entregarse, venderse a la Virgen-Madre, tienen mucho camino andado en las sendas de la perfección. Ella les ilumina con luces especiales y les mueve la voluntad para obrar con facilidad, para volar en ambientes de sana espiritualidad. Yo diría a los jóvenes que tienen ansias de amor, ansias de perfección, ansias de eternidad, que se arrojen con fe y amor en el Corazón Eucarístico de María. En él hallarán la alegría y el amor pleno de juventud; más, hallarán el fuego abrasador que necesitan para triunfar en todos los problemas que en la primavera de su vida se les puedan presentar.

Hagan la prueba-verdad, no de mentirijillas, como dicen los niños, y pronto, si perseveran en la consagración y en la fidelidad y en el amor delicado, pronto lo verán, lo disfrutarán.

No hay, no habrá hombres más felices en la tierra que aquellos que saben entregarse a María en la divina Eucaristía.

***

Antes de proseguir exponiendo la vida fascinadora de nuestro protagonista queremos transcribir estos deseos que por escrito manifiesta a su santísima Madre:

1. Madre, te pido un amor hacia ti sin límites, un amor que no se pueda comparar con nada de este mundo, y que por la vida del cuerpo, jamás deje de amaros y la muerte mil veces antes de dejar de amaros.

2. Madre, te doy gracias sinceramente por estar mi vida limpia de pecado mortal, y te pido la muerte antes que cometer un pecado venial deliberado.

3. Madre, dame al don de oración para saber hablar contigo y con mi Hermanito Jesús.

4. Madre, dame una humildad profunda, y que sepa humillarme siempre por tu amor y en reparación de mi orgullo.

5. Madre, dame una piedad sin límites, rezando bien y haciendo todas mis acciones con intención de agradarte y reparar las ofensas que te hacen.

6. Madre, dame una pureza angelical, semejante a la vuestra que sois la Madre Purísima; te prometo ser escrupulosísimo en esta virtud; guardaré modestia, tomaré consejo en todas las dudas. Quiero ser virgen para seguir al Cordero por toda la eternidad.

7. Madre, dame una obediencia entregada, pensando que es a Dios a quien obedezco. Siempre obedeceré con alegría y por puro amor.

8. Madre quiero ser delicado en la caridad con mis Hermanos, con los niños, con todos.

Estas peticiones se las presenté a la MADRE en una de sus fiestas y ELLA me contestó:

“Bien, hijo mío, acepto tus peticiones. Ya sabes que te he escogido porque quiero que seas la flor predilecta de mi corazón. Sé fiel a la gracia y haré cosas grandes en ti.”

Madre, la dije, yo quiero ser todo tuyo y siempre depender de ti y sufrir lo que me mandes.

Y Ella me contestó:
“Escucha el plan de vida que has de llevar, y en todo te socorreré:
ORAR-SUFRIR-AMAR y REPARAR”.

Yo me quedé parado, y luego añadí: Pero Madre mía, ¿sois Vos quien me lo decís?

Ella me contestó: “Sí, hijo mío, veo tu generosidad y buenos deseos. Déjame obrar en ti, no me pongas obstáculos; tú date todo a Mí y yo me daré a ti. Ora, hijo mío, que la oración vale mucho. El que no ora se condena porque prescinde de la gracia.”

Estas disposiciones tan estupendas trajeron a su alma grande, nuevos aumentos de gracia y dones todavía más extraordinarios.

El favor eucarístico que hasta ahora era una realidad que sentía en su alma, pero que no le veía, en Navidad quiso Jesús perfeccionarle este gran privilegio. En la Misa de medianoche el Hno. Estanislao felicitó al Niño y a la Madre y recibió contestación. Jesús le dijo: “Hoy te concedo el celestial depósito de mi Corazón Eucarístico, poniéndose en ti en una custodia desde la cual tú harás que Yo bendiga a todo el mundo. Hasta ahora es cierto que me has tenido, pero permaneciendo oculto; hoy me pongo en ti de manera vivible y en adelante te llamaré Custodia de Jesús. Mira cómo me quedo en tu pecho, mira cómo me meto aquí…”

“Y yo veía una custodia pequeña que me metían en el pecho y se colocaba en ella la Hostia santa que yo llevaba, y me volvió a decir:

“Aquí me quedaré por tu amor durante toda tu vida. Te llamarás custodia mía: Celebra este día con el regocijo que puedas, pues se te ha concedido un favor muy grande, tienes en tu pecho de día y de noche y en todo momento al que es Señor de todo el universo. Si, hermano mío, mira cómo estoy en ti. Te poseo todo entero y no te dejaré y no estoy solo, pues ya sabes que no puedo estar sin mi santísima Madre, que está aquí espiritualmente y Ella te librará de todo peligro. Además te acompañará un ángel particular que verás continuamente adorando la divina Eucaristía… Mira qué compañía tienes… y veo al ángel San Diógenes adorando rendido la sagrada Hostia puesta en la custodia de mi pecho.”

Esto que acabo de escribir es copia de sus escritos, como todo lo que va entre comillas.

Pero debo decir que a mí me dijo el Hno. Estanislao que al agacharse en ciertos movimientos, se le clavaban en el pecho algunos rayos de la custodia. Sigo copiando de sus escritos:

“Me dijo también Jesús: Ya ves qué compañía tienes y quién vela por ti. Piensa cómo debes corresponder a esta gracia que mi amor y el de mi Madre se dignan concederte. Sentirás en ti la presencia de nuestra Madre, casi como la mía; muchas veces Ella misma te hablará en persona.”

“También la Madre y Virgen me habló así: “Hijo mío, todo eres mío y yo te he llevado a mi Hijo. Tú eres la flor de mi corazón, la joya de mi corona, la palomita de mi amor, no te separes jamás de mí, hijito mío.

¡Cuánto te amo! Yo te escogí, yo te llevé a mi Santísimo Hijo; yo hice que se quedara contigo, yo te he hecho amar entrañablemente a Jesús y que te des todo a Él. Ahora tú tienes que corresponder, siendo el apóstol de mis grandezas. Ya sabes que en mi Corazón está el depósito de todas las gracias siempre abierto a tus peticiones y a las de mis hijos fieles. Enseña a todos que es imposible amar verdaderamente a mi Hijo, sin antes amarme a Mí.”

***

Hemos visto cómo los Corazones Eucarísticos han elevado a nuestro héroe progresivamente hasta convertirlo en Sagrario humano, después en Copón Vivo y por fin en Custodia viviente: sentir a Jesús, oírle, verle constantemente… Y al ángel adorador San Diógenes, que le sirvió de émulo toda su vida, pues llegó a decirle con santa envidia:

“¿Pero no te cansas de adorar?” Y el ángel le contestó: “¡Tonto, si es mi felicidad, si estoy adorando y gozando en la Eucaristía la esencia misma de Dios!”.

Pasmaos protestantes y almas tibias de católicos mediocres que, creéis a Lutero, hereje empedernido que decía que en la Eucaristía no está Jesús fuera de la misa. Jesús dijo: esto es mi cuerpo. En otro lugar: estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos. Y vosotros no creéis al mismo Cristo que dice: “¡¡Esto es mi cuerpo¡¡” ¿Quién tendrá razón? Ciegos, guía de ciegos.

De paso diré que el Hno. Estanislao dejó escrito varias veces, “que vio a Lutero en el infierno; y en una ocasión habló con él.”

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Del libro, Hermano Estanislao José, aquí publicado:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/hno-estanislao-jose/

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