Salían las llamas de la Sagrada Hostia que estaba en el Corazón de la Virgen

Hno. Estalislao José

Un Joven Heroico Desconocido

HERMANO ESTANISLAO JOSÉ (1903-1927)

Tomado del Libro:

UN JOVEN HEROICO DESCONOCIDO
Escrito por el Hno. Ginés de María Rodríguez, f.s.c.


CAPÍTULO VII

La Virgen le exige mucho y a la vez le promete grandes cosas.- Le baña en un cáliz y queda purificado. Deseos y promesas de Jesús. Le concede el “favor Eucarístico”.- Víctima reparadora.- Voto de Regularidad

Dijimos en el capítulo 3º que el día aquel de los sollozos, cuando lloraba aquella falta de silencio después de haber prometido fidelidad a la Regla, dijimos que Olimpio pidió una prueba de que le había perdonado y la Madre respondió con la visión de una “fila” de almas que conservaban en su pecho la Sagrada Hostia de una a otra comunión. Aquel día le prometió que si era fiel a la gracia le concedería el mismo favor.

Se han pasado 8 meses largos; le ha visitado la enfermedad y su alma acrisolada por la prueba y fortalecida por la promesa de perseverar en la vida religiosa, se halla en excelente momento. Se acerca la fiesta de la Asunción de la Madre en cuerpo y alma a los Cielos y sintió que querían prepararle con anticipación a ese gran favor.

Días antes de esta fiesta escribió: “Mi Madre me ha dicho: “Quiero que seas la flor de mi Corazón. Te he escogido para que seas alma reparadora, y por eso tienes que sufrir como sufrió Jesús y sufrió San Estanislao, tu patrono. Déjame obrar en ti, escucha el plan de vida que has de llevar: Orar, sufrir, amar y reparar. Todo ello se te hará dulce y fácil si me eres fiel.

Madre mía, si yo soy indigno de ser hijo tuyo; de que hagas esas cosas conmigo. Sois la Madre de un Dios eterno, y yo soy un pecador; dejadme Madre mía, pues yo soy nada y sólo merecía que me echasen en el infierno por una eternidad.

– Hijo mío, sé fiel a la gracia, no pongas obstáculos; tú date todo a Mí y Yo me daré a ti. Ora, hijo mío, ora que el que no ora se condena.

“Otro día durante la meditación estaba empapado en Dios, miro al Sagrario y veo a la Madre radiante de luz, sobre todo al lado del Corazón de donde salían llamas que se esparcían por todo el Sagrario; salían las llamas de la Sagrada Hostia que estaba en el Corazón de la Virgen. Esto lo vi dos días seguidos.”

El día de la Asunción durante la meditación de la mañana, me presentó la divina Madre un cáliz muy grande lleno de Sangre de Jesús y me mandó que me arrojase en él. Yo no me atrevía, o no sabía cómo hacerlo. Entonces Ella me tomó del brazo y me metió en el cáliz donde quedé limpio y purificado de modo tan maravilloso que noté se me quitaba la concupiscencia y quedaba confirmado en gracia. Sentí tales efectos que no encuentro palabras para decirlo.”

“Los últimos días de agosto empezamos la Novena preparatoria a la fiesta del Nacimiento de la Virgen Santísima. Al presentar el sacerdote la sagrada Forma y decir: “Éste es el Cordero de Dios…” me dijo el Señor: “Como estoy aquí, quiero estar en tu corazón.”
El día 1 de septiembre me dijo Jesús: “Quiero fijar en ti Mí morada, pero tienes que darte todo a Mí por medio de mi amadísima Madre.”

Pero, Jesús mío, ¿sois Vos quien me habla? Tengo miedo que me engañe el demonio, pues me persigue ferozmente.

– No temas, me dijo, soy YO, y te hago saber que cuando me recibas en la Comunión y tienes tu corazón unido al mío, el demonio no puede ni acercarse a ti, ni hacerte daño alguno.

El día 3, Jesús me dijo: “Quiero quedarme en tu pecho como estoy en el Sagrario, prepárate a la festividad del Nacimiento de mi bendita Madre y como señal de que me quedo contigo, te dará una humildad profunda; todavía te vendrán pensamientos de orgullo, porque yo lo consentiré, pero nunca los aceptarás voluntariamente, antes disgustado, los rechazarás con prontitud. También te daré gran pureza, nunca tendrás fuertes asaltos contra la santa virtud.”

El día 8, la Natividad de la Madre, por la mañana después de haber adorado a Jesús, me puse a felicitar a mi amadísima Madre por ser el día de su Nacimiento y después de haberla felicitado como un hijo hace con su madre, me dijo Ella: “También yo te felicito, hijo mío, por el gran favor que mi Hijo te va a conceder hoy. Sé fiel y te socorreremos siempre.”

En la sagrada Comunión mi Jesús me dijo: “Desde hoy me quedo en ti como estoy en el Sagrario, como estoy en el Copón. Yo me encargaré de socorrerte en tus necesidades; te daré pureza y humildad, pero tú has de ser fiel. Quiero REINAR EN TODOS LOS CORAZONES; pide mucho para hacernos REINAR.”

Yo le pregunté cual era lo que más le agradaba para cumplirlo con amor, y me contestó: “Quiero que seas muy obediente a tus superiores, como si YO te mandara; cumple exactamente el deber por mi amor y no te preocupes de lo demás, yo te haré humilde, puro y piadoso; sé caritativo con todos y corresponde a las gracias que Yo te concederé.”

El día 12 me dijo Jesús: “No tengas duda ninguna que estoy en tu pecho como estoy en el Sagrario; ahora no me ves ni me sientes, pero a medida que vayas evitando las faltas voluntarias me verás y me oirás más claramente.”

El día 17, durante la Bendición con el Santísimo me dijo: “¿Crees firmemente que estoy aquí en la sagrada Hostia?” Sí, Señor, lo creo firmemente. -Pues lo mismo estoy en tu pecho haciéndote compañía.”

El día 25 al tragar la sagrada Hostia me dice: “Me quedo contigo en tu pecho… Mira, vengo de conquistar almas y… muchas me rechazan con pecados gravísimos. Yo hago en ti mi morada y quiero que hagas reparación y se lo pidas a otros, porque son muchas las blasfemias que contra mí dicen los pecadores…”

Muchos días le iba repitiendo que se quedaba en su pecho para que reparase las blasfemias, las irreverencias, los olvidos que sufre en la divina Eucaristía hasta de las almas consagradas… Un día del mes de octubre le dijo: “Qué contento debes estar, tú puedes comulgar cuando quieras, no tienes más que mirarme y penetrarte bien de mi presencia… ¡Cuánto me agrada vivir en las almas, estar con ellas en la divina Eucaristía! Tú y aquellos en quienes estoy sacramentado, debéis hacer de vuestra vida una comunión continua.”

El último día de octubre me dijo: “Prepárate para la pelea, que no creas que todo va a ser gozar. Tendrás días de sequedad en que creerás que Yo te he abandonado, que ya no estoy contigo, que todo ha sido engaño del demonio… y sin embargo Yo reinaré a mis anchas en tu pecho, en él tengo mi trono. No olvides que estás en este mundo para merecer y no para gozar.”

En el mes de Noviembre, repetimos que es de 1921, le habló muchas veces y le animaba “a ser víctima reparadora, porque así como hay pecadores que diariamente me ofenden, así quiero también que haya almas víctimas reparadoras, y entre ellas quiero que tú seas una de las que más me consuelen. Hazme conocer por todo el mundo; sírvete de oraciones, sacrificios y toda clase de obras buenas.”

***

Sus Amados, los Corazones Eucarísticos de Jesús y María, le piden nuevas exigencias de perfección, más sacrificio, más entrega, y el Hno. Estanislao responde con el Voto de Regularidad.

Se pregunta a sí mismo: “¿Yo qué hago por mi Dios?… Soy escogido para hacerle reinar en todo el mundo, de nación en nación, de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo y de corazón en corazón… Ayudadme santos todos del Cielo, venid a presenciar mi voto, el cual tiene por fin principal ver glorificado a mi Hermanito Jesús y a mi Purísima Madre por todo el mundo por medio del Sacramento de su Amor, en el cual quieren REINAR en los corazones de todos los hombres.”

“Venid, Madre mía, a presenciar mi VOTO DE REGULARIDAD y que le reciba vuestro santísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Venid, Patronos míos S. José y S. Estanislao; venid, amado Padre S. Juan Bautista de La Salle; venid todos a presenciar esta entrega que hago de mi voluntad, de mi persona y de mi vida entera; ayudadme con vuestros ruegos a disponer de todas las gracias necesarias para ser fiel a este compromiso y evitar toda imperfección voluntaria. Venid también Hno. Benjamín Antonio trayéndome del Cielo aquella fidelidad vuestra en cumplir el que tú hiciste, y ya que la misericordia infinita de Jesús se ha dignado concederme el favor que tuviste tú, por vuestra mediación me dé la gracia de cooperar fielmente a sus mandatos.”

Finalmente, creyendo que tengo delante de mí a toda la corte celestial pronuncio por labios de mi Madre amadísima, el VOTO DE REGULARIDAD:
ME COMPROMETO:

1. A cumplir en todo y lo mejor posible la voluntad de Dios, manifestada por la Regla, o bien por los mandamientos de los Superiores.
2. A dejarlo todo al primer sonido de la campana para disponerme a ejecutar el ejercicio siguiente.
3. A vigilarme en especial, en la guarda del silencio, no hablando sin necesidad.
4. A ponerme en la intención de cumplir siempre la voluntad de Dios, diciéndome a menudo, ¿qué quiere Dios de mí ahora mismo? Obraré luego, como mejor me parezca.
5. Me obligo, bajo la pena de pecado venial y según las intenciones rectas de mi conciencia.
Lo firmo en Bujedo a 13 de noviembre de 1921, fiesta de mi queridísimo Patrono San Estanislao.

Firmado,
Hno. Estanislao José

Después de haber hecho este voto de regularidad tuvo una aparición de nuestro Fundador S. Juan Bautista de La Salle felicitándole por el rumbo que tomaba su formación religiosa y le hizo estas manifestaciones:

“Sea tu mayor prueba de amor Jesús y María el cumplimiento exacto de tu deber; ya en gran parte este voto te ha descubierto los bienes que encierra. Hay pocos que acierten bien en qué consiste el cumplimiento del deber, y menos, que lo cumplan los que lo conocen. Por eso que hay pocos santos. El que cumple el deber con fidelidad lleva a Dios consigo, y tiene destruido el poder del demonio. El hombre que cumple bien su deber por amor de Dios, es un santo.”

“El religioso que guarda bien la santa Regla es un santo. Es tanto el mérito que tiene, que sólo la Regla puede llevarle a la más encumbrada perfección. Sigue con ese ideal y trabaja para que otros sigan tu camino. “El que guarda su Regla se ve libre de todo lo que le impide su propio aprovechamiento: será obediente, no murmurará, no hablará sin necesidad, será modesto, en una palabra, ejecutará por amor de Dios mil cosas al parecer insignificantes, pero que en realidad tienen un mérito inmenso. Todo esto lo ve bien el alma delicada con su deber.”

“Te aseguro que los que faltan habitualmente a su santa Regla tendrán un purgatorio largo y tremendo, por eso que es muy de temer la muerte de un religioso innoservante por las penas que le aguardan, porque como ya te ha dicho Jesús: el libro que le juzgará es su Regla, y entonces verá claro el mérito y el castigo de su cumplimiento o violación.”

“Estas instrucciones me las dio el Santo Fundador, pero me parece que al escribirlas he quitado el mérito, pues sería imposible decir la impresión que cada palabra causaba en mi alma. Tanta que si NO hubiera tenido ya el voto de regularidad, lo hubiera hecho en aquel momento. Gracias, Padre, por estas instrucciones; yo os prometo eterna fidelidad a la Regla.”

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Del libro, Hermano Estanislao José, aquí publicado:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/hno-estanislao-jose/

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